Cómo plantar tomates en invernadero y obtener una cosecha abundante
Plantar tomates en invernadero es una tarea que requiere hacerse bien desde el principio. Si se siguen los pasos correctos, las plántulas arraigan con rapidez y producen una cosecha generosa. La bióloga e investigadora Irina Sushilova, con amplia experiencia en cultivo, recomienda respetar dos reglas fundamentales.
Primera regla: prepara el hoyo de plantación como es debido
Antes de introducir las plántulas, cava un hoyo y añade en su interior una mezcla nutritiva con los siguientes componentes:
- Una cucharada de compost
- Una cucharada sopera de biohumus
- Una pequeña cantidad de ceniza de madera (aproximadamente media cucharada)
Mezcla todos estos ingredientes directamente con la tierra del hoyo. Esta combinación de nutrientes será más que suficiente para alimentar a los tomates hasta la fase de floración, sin necesidad de añadir más abono durante ese período.
Segunda regla: controla bien la temperatura antes de plantar
No tengas prisa a la hora de trasplantar. Es fundamental esperar a que las condiciones térmicas sean las adecuadas para no estresar las plantas.
El suelo debe alcanzar al menos +14 °C, mientras que el aire dentro del invernadero ha de situarse en torno a los +20 °C como mínimo.
Cuando se cumplen ambas condiciones, los tomates toleran perfectamente el cambio de lugar y arrancan su crecimiento con fuerza. Respetar estas dos sencillas pautas marca la diferencia entre una planta débil y una mata cargada de frutos hasta bien entrado octubre.













