Dónde no se deben cultivar tomates: los jardineros señalan 5 lugares

Los tomates pueden ser plantas bastante exigentes

El tomate es uno de los vegetales más cultivados en los huertos domésticos, pero mantenerlos sanos durante toda la temporada no siempre es sencillo. La ubicación donde los plantas marca una diferencia enorme desde el primer momento de la temporada de crecimiento. Por eso los expertos han identificado cinco lugares concretos que conviene evitar a toda costa.

En un lugar con poca luz solar

Plantar tomates en zonas sombrías es uno de los errores más habituales entre los jardineros. Las plantas se debilitan, se vuelven larguiruchas y producen muy pocos frutos. Para conseguir los tomates más fuertes y productivos, necesitan al menos seis horas diarias de luz solar directa.

Si tu huerto no recibe plena luz solar, puedes conformarte con algo menos: cuatro o cinco horas de sol brillante pueden ser suficientes. Eso sí, en ese caso lo más recomendable es optar por tomates cherry o tomates racimo. Las variedades tipo "filete" o para cortar en rodajas necesitarán demasiado tiempo para madurar correctamente.

En un suelo encharcado o mal drenado

La humedad excesiva en el sustrato es una invitación abierta a enfermedades fúngicas y bacterianas. Los expertos recomiendan alejarse de los suelos pesados, compactados y con drenaje deficiente, ya que favorecen la podredumbre radicular y todo tipo de patologías. Mejora la estructura del suelo para facilitar el drenaje o, si no es posible, utiliza macetas y contenedores.

En el mismo sitio año tras año

Los tomates son especialmente vulnerables a enfermedades que pueden persistir en el suelo durante varias temporadas. Nunca se deben plantar tomates nuevos en lugares donde el año anterior crecieron plantas enfermas.

Incluso cuando las plantas estén completamente sanas, los especialistas aconsejan cambiar la ubicación de cultivo cada tres o cuatro años. Una buena estrategia es rotar con plantas como el maíz, la col o el brócoli, que no comparten las mismas enfermedades con los tomates.

Junto a otras plantas de la familia de las solanáceas

Los tomates pertenecen a la familia de las solanáceas, igual que las patatas, los pimientos y las berenjenas. Todas estas plantas comparten muchas de las mismas enfermedades: mildiu, marchitamiento, bacteriosis y antracnosis, entre otras. Separar estas especies entre sí ayuda de forma significativa a reducir la propagación de estas dolencias.

En un recipiente demasiado pequeño

Los tomates son plantas con un apetito voraz: necesitan muchos nutrientes y un espacio generoso para desarrollar su sistema radicular. Además, las plantas pueden volverse muy pesadas y volcar fácilmente si el recipiente no tiene la estabilidad suficiente.

Según los expertos, el diámetro mínimo de la maceta para cultivar tomates debe ser de 30 centímetros. No escatimes en el tamaño del contenedor si quieres una cosecha abundante y plantas verdaderamente vigorosas.

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