Estos 7 árboles deben podarse antes de que acabe marzo: las ramas se llenarán de frutos.

Si los podas a tiempo, obtendrás una cosecha tres veces mayor

Todo buen jardinero sabe que, antes de que arranque la temporada, ciertos árboles necesitan una poda mientras todavía están en reposo invernal. Dejarlo para más tarde es un error que puede salir caro: una vez que la savia empieza a circular, ya no conviene tocarlos. Aquí te contamos cuáles son esos árboles y cómo actuar correctamente durante el mes de marzo.

Cuándo y cómo empezar a podar los árboles en primavera

Los jardineros con más experiencia siempre insisten en lo mismo: no mires el calendario, mira el tiempo. Antes de dar el primer corte, asegúrate de que las heladas han quedado atrás definitivamente. Un árbol recién podado es mucho más vulnerable, y si llegan temperaturas bajas después de la intervención, puede debilitarse gravemente o incluso morir.

La temperatura mínima recomendada para podar es de -5 °C. Por encima de ese umbral, la poda es segura y los árboles la toleran bien.

Así que sí, se puede podar en marzo, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. Los árboles que más necesitan esta intervención antes de que acabe el primer mes de primavera son, principalmente, los frutales de hueso y pepita:

  • Manzano
  • Cerezo
  • Ciruelo
  • Melocotonero
  • Peral
  • Guindo
  • Albaricoquero

En general, las normas de poda para todos estos frutales son bastante similares entre sí, por lo que dominar una técnica básica te servirá para todos ellos.

Las claves para podar sin dañar el árbol

Conocer el momento adecuado es solo la mitad del trabajo. Igual de importante es saber cómo hacerlo para favorecer al árbol en lugar de perjudicarlo. El primer consejo es elegir un día despejado pero con cielo nublado. La luz solar directa sobre las heridas recién realizadas puede resultar perjudicial para el árbol.

El segundo punto fundamental tiene que ver con las herramientas. No utilices tijeras o podadoras del año pasado sin haberlas revisado antes. Deben estar perfectamente afiladas y desinfectadas. Para la desinfección, puedes usar alcohol, permanganato de potasio, sulfato de cobre o los antisépticos específicos que venden en cualquier tienda de jardinería.

Un truco muy práctico para afinar el filo antes de afilarlas: sumerge las tijeras y las podadoras en una solución de agua con sal —una cucharada sopera por cada vaso de agua— durante unos treinta minutos. Esto facilita el proceso de afilado posterior y mejora el resultado final.

Cómo realizar la poda paso a paso

El proceso en sí no es excesivamente complicado si sabes qué tienes que hacer. El objetivo principal es eliminar todo aquello que no aporta: ramas mal orientadas, ramas enfermas, secas o dañadas por las heladas. También hay que airear la copa para que la luz solar llegue de forma uniforme a todas las partes del árbol.

Es imprescindible no dañar las yemas. Si realizas un corte justo encima de una yema, inclina la herramienta a 45 grados para que el agua de lluvia resbale y no se acumule. Los brotes laterales que crecen hacia arriba o hacia el interior de la copa también deben acortarse, ya que compiten con las ramas principales y dificultan su desarrollo.

Una vez terminada la poda, aplica masilla o cicatrizante de jardín sobre todos los cortes. Este paso ayuda a cerrar las heridas con mayor rapidez y permite que el árbol retome su ciclo vegetativo en las mejores condiciones posibles.

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