Las pesadillas pueden advertir de enfermedades antes de que aparezcan los síntomas

El cerebro podría detectar cambios biológicos antes de que la enfermedad se manifieste

Los sueños perturbadores o extraños podrían ser una señal temprana de que el organismo está comenzando a desarrollar alguna enfermedad. Esta es la hipótesis planteada por investigadores especializados en el sueño, quienes sostienen que el cerebro tiene la capacidad de reaccionar ante los cambios más sutiles del cuerpo y reflejarlos en los sueños.

Según los psicólogos, los llamados «sueños premonitorios» pueden aparecer en las fases iniciales de una enfermedad, cuando el cerebro ya registra alteraciones biológicas pero la persona todavía no experimenta ningún síntoma visible.

Cómo funciona este mecanismo según los expertos

El profesor de psicología y especialista en investigación del sueño Patrick McNamara, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, explica que el cerebro monitoriza constantemente las señales procedentes de los órganos internos. Según él, el organismo puede enviar señales internas apenas perceptibles incluso antes de que aparezcan síntomas de infección u otras dolencias.

Durante la fase REM del sueño —la etapa en la que soñamos— el cerebro procesa toda esa información acumulada. McNamara describe este proceso como una especie de «compresión» y síntesis del estado físico del cuerpo, generando así una instantánea interna de lo que ocurre en su interior.

«Se cree que estas señales se procesan en las áreas paralímbicas del cerebro, especialmente en la amígdala, que desempeña un papel clave en la detección de amenazas cuando estamos despiertos. Si se detecta una amenaza, el cerebro puede generar imágenes simbólicas o inquietantes que reflejan las alteraciones del organismo, incluso antes de que aparezcan síntomas diagnosticables», se indica en el artículo.

Una idea con siglos de historia

La relación entre los sueños y las enfermedades no es un concepto nuevo. En la antigua Grecia, las personas acudían a templos especiales llamados asclepeiones, donde realizaban rituales y dormían con la esperanza de recibir un sueño sanador.

Sin embargo, las explicaciones científicas modernas para este fenómeno están comenzando a tomar forma apenas ahora. El artículo teórico de McNamara, publicado en la revista científica Frontiers en 2025, se considera uno de los primeros intentos de describir un posible mecanismo biológico que explique cómo los sueños pueden preceder al desarrollo de una enfermedad.

Qué dice la ciencia al respecto

Las evidencias más sólidas hasta la fecha provienen de estudios sobre trastornos neurológicos. Un estudio de 2017 que incluyó a más de 1.200 personas con trastorno de conducta durante el sueño REM determinó que, doce años después de la aparición del trastorno, el 73 % de los participantes había sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson o demencia.

Revisiones de otros estudios también muestran que los cambios en los sueños pueden preceder a diversas enfermedades, entre ellas trastornos gastrointestinales, pulmonares, ginecológicos, dentales y artritis.

Un pequeño estudio de 2015 reveló que, antes de ser diagnosticadas con cáncer de mama, algunas mujeres habían tenido sueños inusuales. En el 83 % de los casos, las participantes señalaron que esos sueños eran notablemente más vívidos e intensos que los habituales.

Según McNamara, los sueños prodrómicos pueden aparecer no solo antes de enfermedades graves. «No se trata únicamente de dolencias potencialmente mortales. Estos sueños pueden presentarse incluso antes de un resfriado o una gripe», afirma.

Qué tipo de sueños pueden ser una señal de alerta

El investigador también identifica algunos motivos recurrentes que podrían estar relacionados con estas señales corporales.

«Uno de ellos es que alguien muestre una agresión injustificada hacia quien sueña. Puede parecer extraño, pero es una señal metafórica del cuerpo. Otra señal importante es la aparición de hombres desconocidos que se comportan de forma algo amenazante», explica McNamara.

Según él, estas imágenes podrían ser la respuesta simbólica del cerebro ante un peligro interno en el organismo.

Algunas investigaciones también indican que los insectos pueden aparecer en los sueños antes del desarrollo de enfermedades. Por ejemplo, un estudio de 2022 en el que se analizaron 2.888 descripciones de sueños de personas posteriormente diagnosticadas con COVID-19 reveló que muchos participantes relataron haber soñado con larvas o mordeduras de serpientes en los días previos al test positivo.

Testimonios de personas reales

Theresa Cheung, escritora y divulgadora especializada en sueños que conduce el programa Your Dreams Explained en Good Morning Britain, también ha recogido casos similares. Afirma haber recibido numerosos mensajes de personas que creen que sus sueños les ayudaron a detectar a tiempo problemas de salud graves.

«A lo largo de los años he recibido muchos mensajes de personas que dicen que los sueños les salvaron la vida», señala.

Según Cheung, una mujer acudió al médico después de soñar que un hombre le señalaba el pecho. Tras la exploración, le fue diagnosticado un cáncer en estadio tres.

El alcance de esta teoría

A pesar de estos datos, el profesor McNamara subraya que la teoría sigue siendo una hipótesis y necesita mucha más investigación. No obstante, podría tener aplicaciones prácticas en el futuro.

Una de las áreas posibles es la vigilancia de la salud mental. Los investigadores ya saben que las personas con tendencias suicidas suelen tener sueños angustiosos en las semanas previas al intento. Un estudio de 2022 con 89 pacientes determinó que el 80 % de ellos reportó sueños inusuales o alterados en el mes anterior al intento de suicidio.

McNamara propone que, en el futuro, los pacientes de alto riesgo utilicen dispositivos con inteligencia artificial capaces de registrar y analizar sus sueños, alertando a los médicos ante posibles situaciones de peligro.

Al mismo tiempo, enfatiza que la aplicación práctica de esta idea todavía está lejos de ser una realidad. «Por ahora solo disponemos de una teoría. Necesitamos investigaciones a gran escala para confirmarla», concluye el científico.

Lo que ya se sabe sobre el sueño y la salud

El insomnio se considera más perjudicial que una mala alimentación, la falta de ejercicio físico o el aislamiento social. Los científicos destacan la importancia de dormir entre 7 y 9 horas diarias, ya que durante el sueño el cerebro lleva a cabo procesos de limpieza y regeneración. De lo contrario, el cerebro puede mostrar signos de envejecimiento prematuro, con menor flujo sanguíneo y mayor inflamación.

Respecto a la duración ideal del sueño, algunos investigadores consideran que la idea de las ocho horas nocturnas es en cierto modo un mito, puesto que cada persona necesita un número diferente de horas según su genética, edad y estado de salud.

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