El uso prolongado de auriculares va mucho más allá del daño auditivo
Los auriculares llevan años integrados en nuestra rutina diaria. Escuchamos música, podcasts y hacemos llamadas durante horas sin pensarlo demasiado. Sin embargo, su uso continuado puede afectar no solo a la capacidad auditiva, sino también al ecosistema microbiano del interior del oído.
El consejo más conocido: controlar el volumen
La mayoría de las recomendaciones sobre auriculares giran en torno a los niveles de sonido. La Organización Mundial de la Salud aconseja no superar el 60% del volumen máximo del dispositivo para reducir el riesgo de pérdida auditiva. Pero los especialistas señalan que el problema no termina ahí: el simple hecho de llevar auriculares durante mucho tiempo también tiene consecuencias para el oído.
Los auriculares intraurales: un riesgo particular
Este problema se agrava especialmente con los modelos intraurales, conocidos popularmente como tapones. Al sellar completamente el canal auditivo, pueden transferir bacterias y otros contaminantes desde la superficie del dispositivo directamente a la piel del interior del oído.
En condiciones normales, el oído dispone de su propio sistema de defensa. El canal auditivo produce cera y aceites naturales que mantienen la piel en buen estado y la protegen frente a infecciones. Los pequeños vellos y la propia cera colaboran para expulsar hacia afuera el polvo, las bacterias y las células muertas. En definitiva, el oído es capaz de limpiarse por sí solo.
¿Qué ocurre cuando ese equilibrio se rompe?
El uso prolongado de auriculares puede alterar ese delicado equilibrio. Un canal auditivo sano alberga una comunidad variada de microorganismos: principalmente bacterias, pero también hongos y virus. Esa diversidad microbiana es precisamente la que mantiene a raya a los patógenos potencialmente dañinos.
Un estudio de 2024 comprobó que las personas que utilizan audífonos de forma habitual presentan una menor diversidad bacteriana en el canal auditivo en comparación con quienes no los usan. Los investigadores atribuyen este hallazgo al hecho de que el canal permanece cerrado durante períodos más prolongados.
Mayor riesgo de infecciones, especialmente al compartir dispositivos
Otra investigación publicada en 2025 reveló que el uso de auriculares está asociado a un mayor riesgo de infecciones de oído, sobre todo cuando los dispositivos son compartidos entre varias personas. Una de las causas apuntadas es que los auriculares intraurales generan un ambiente más cálido y húmedo dentro del canal auditivo.
Esa humedad se intensifica especialmente durante el ejercicio físico, cuando el cuerpo suda. Este entorno favorece el desarrollo de infecciones y la aparición de secreciones en el oído. Además, llevar auriculares durante horas puede interferir con el proceso natural de autolimpieza que lleva a cabo la cera.
Recomendaciones prácticas para proteger tus oídos
Los expertos aconsejan dar descansos periódicos al oído a lo largo del día, quitándose los auriculares durante intervalos regulares. Esto permite que el canal auditivo se ventile y reduce la acumulación de humedad en su interior.
- Limpia los auriculares con regularidad usando un paño suave o un cepillo con un poco de agua jabonosa.
- Asegúrate de secarlos bien antes de volver a utilizarlos.
- Evita compartir los auriculares con otras personas siempre que sea posible.
- No superes el 60% del volumen máximo del dispositivo.
Si notas picor, enrojecimiento o cualquier tipo de secreción en el oído, los médicos recomiendan interrumpir temporalmente el uso de auriculares intraurales y consultar con un profesional de la salud lo antes posible.













