Cómo limpiar un fregadero de acero inoxidable: un experto explica lo que debes hacer

Tu fregadero de acero inoxidable tiene manchas y mal aspecto, ¿qué puedes hacer?

Si tu fregadero de acero inoxidable luce opaco, con manchas y con una capa de suciedad acumulada, es señal clara de que necesita una buena limpieza. Existen varios productos caseros que probablemente ya tienes en casa y que pueden devolverle el brillo perdido.

Expertos en limpieza del hogar han revelado si el bicarbonato de sodio es una opción válida para limpiar fregaderos de acero inoxidable y, lo más importante, cómo utilizarlo correctamente para obtener los mejores resultados.

¿Por qué el bicarbonato de sodio es ideal para el acero inoxidable?

Aunque el acero inoxidable es un material bastante resistente, no tolera bien cualquier tipo de producto de limpieza. Por eso conviene elegir con cuidado lo que se utiliza sobre su superficie.

«Me encanta usar bicarbonato de sodio para limpiar mi fregadero de acero inoxidable. Sus partículas son lo suficientemente suaves como para no rayar la superficie tratada cuando se combinan con un paño o esponja suave, pero tienen la firmeza necesaria para eliminar las marcas de cal, la suciedad incrustada y los residuos turbios», explica la experta en limpieza Marisol Rivera.

Además, el bicarbonato tiene otra ventaja muy práctica: elimina los malos olores del desagüe y del fregadero. Según la experta, ayuda a deshacerse de los olores residuales causados por restos de comida y agua estancada.

Qué necesitas para limpiar el fregadero

  • Bicarbonato de sodio
  • Lavavajillas líquido
  • Vinagre blanco (opcional, pero muy útil para añadir brillo o eliminar manchas persistentes)
  • Paño de microfibra
  • Cepillo de dientes viejo

5 pasos para limpiar un fregadero de acero inoxidable

1. Despejar y aclarar el fregadero

Antes de empezar, retira las esponjas, dosificadores de jabón y cualquier objeto que haya sobre el fregadero. A continuación, acláralo con agua. Rivera recomienda usar agua tibia para humedecer bien la superficie, de modo que el bicarbonato se adhiera correctamente en lugar de escurrirse.

2. Espolvorear el bicarbonato de sodio

Distribuye el bicarbonato de forma uniforme por toda la superficie del fregadero. «Espolvorea el fondo, los laterales y la zona alrededor del desagüe con una capa ligera y pareja, como si fuera una fina capa de polvo», recomienda la experta.

3. Frotar con lavavajillas

Deja actuar el bicarbonato durante unos minutos y luego añade unas gotas de lavavajillas líquido sobre una esponja o paño suave. Frota el bicarbonato sobre la superficie siguiendo la dirección del grano del acero inoxidable para evitar que aparezcan rayaduras visibles.

«Presta especial atención a las zonas opacas, al área alrededor del desagüe y a cualquier rincón donde pueda haber acumulación oculta de suciedad, como el fondo del fregadero o el cestillo del lavavajillas», señala Rivera.

4. Limpiar las zonas de difícil acceso

Para eliminar manchas rebeldes, depósitos minerales o rincones de difícil acceso, el cepillo de dientes viejo será tu mejor aliado. En estos casos, puedes potenciar la acción del bicarbonato con otros ingredientes.

«Cuando me enfrento a manchas difíciles o depósitos minerales, rocío vinagre blanco sobre la pasta de bicarbonato y lo dejo actuar unos minutos antes de frotarlo de nuevo. También puedo aplicar unas gotas de agua oxigenada al 3% directamente sobre la mancha, dejándola actuar entre 10 y 15 minutos antes de limpiarla», explica la experta.

5. Aclarar y secar

Rivera insiste en la importancia de aclarar bien el fregadero con agua tibia hasta eliminar por completo cualquier resto de bicarbonato de la superficie. Una vez aclarado, recomienda secar con un paño limpio de microfibra, frotando en la misma dirección que el grano del acero inoxidable. Esto no solo restaura el brillo del fregadero, sino que también previene la formación de nuevas manchas de agua.

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