Situación geomagnética para el 11 de marzo: calma relativa con pequeñas excepciones
Los científicos advierten de que durante la jornada podrían producirse uno o dos breves períodos de actividad geomagnética. No será una tormenta magnética propiamente dicha, pero tampoco habrá una calma absoluta en el campo magnético terrestre.
¿Qué está pasando con el viento solar?
En los últimos días, la situación geomagnética en la Tierra ha sido bastante tranquila. Se han registrado tormentas magnéticas débiles y de corta duración, pero sin episodios intensos. Este mismo escenario se mantendrá el 11 de marzo, según informan desde el Servicio Geológico Británico.
Tras el impacto del flujo de viento solar de alta velocidad procedente de un agujero coronal —fenómeno observado durante el fin de semana—, el viento solar se está debilitando progresivamente. A lo largo de este día, su velocidad se aproximará a los niveles de fondo habituales.
El matiz que los expertos no pasan por alto
«Sin embargo, aún podríamos observar uno o dos breves períodos activos a lo largo del día», señalan los especialistas. Esto no implica una tormenta magnética declarada, pero sí descarta un estado completamente estable del campo magnético.
Además, se ha confirmado que la eyección de masa coronal registrada el 6 de marzo rodeó la Tierra sin impactarla directamente, por lo que no generará nuevas perturbaciones geomagnéticas.
Previsión para los próximos días
Según las estimaciones actuales, el 12 y el 13 de marzo también serán jornadas tranquilas, sin tormentas magnéticas previstas. La actividad geomagnética debería mantenerse en niveles bajos durante este período.
¿Qué son exactamente las tormentas magnéticas?
Las tormentas magnéticas son perturbaciones en el campo magnético terrestre originadas por erupciones solares y flujos de partículas cargadas que alcanzan nuestro planeta. Cuando estas partículas interactúan con la magnetosfera, se desencadena la actividad geomagnética.
- Pueden dañar satélites y afectar sistemas de radiocomunicación y navegación.
- Algunas personas experimentan dolores de cabeza, fatiga y fluctuaciones en la presión arterial durante estos episodios.
- Su duración varía entre pocas horas y varios días, con distintos niveles de intensidad.
La intensidad de cada tormenta depende de múltiples factores solares, por lo que el seguimiento continuo de la actividad del Sol resulta fundamental para anticipar sus efectos en la Tierra.













