Haz esto con la tierra en primavera y te sorprenderán los resultados de tu cosecha

Por qué encalar el suelo marca la diferencia en el huerto

Antes de ponerte manos a la obra con el encalado, lo más recomendable es medir la acidez del suelo para calcular la dosis exacta que necesitas. Este pequeño paso previo puede cambiar por completo el resultado final.

El encalado del suelo es una práctica fundamental cuando se cultivan hortalizas en bancales. El nivel de pH adecuado influye directamente en la salud de las plantas, en su capacidad para absorber nutrientes y en la cantidad de cosecha que obtendrás. Conocer bien este proceso es clave para que el tratamiento funcione como esperas.

Los beneficios reales de encalar la tierra

Mejorar la alcalinidad del suelo tiene un efecto muy positivo sobre su estructura general. La tierra se vuelve más aireada, y eso favorece enormemente el desarrollo de microorganismos beneficiosos que trabajan a tu favor.

El encalado consiste en incorporar preparados cálcicos al suelo para reducir su exceso de acidez. Cuando la tierra es demasiado ácida, las plantas no pueden absorber correctamente muchos de los nutrientes que necesitan. Como consecuencia, los cultivos crecen con lentitud y los rendimientos pueden caer de forma significativa. Al regular el pH, las hortalizas encuentran mejores condiciones para desarrollarse, y sus raíces captan el agua y los microelementos con mucha más facilidad.

Qué tipo de cal usar según tu suelo

La elección del tipo de cal debe hacerse en función de las características del suelo y de su composición mineral. Cada variedad tiene propiedades específicas que la hacen más o menos adecuada según el caso.

Cal carbonatada

Es la opción más habitual. Tiene una acción suave y funciona muy bien en suelos ligeros o de peso medio. Además, resulta segura para la mayoría de los cultivos hortícolas, lo que la convierte en una elección versátil y práctica.

Cal dolomítica

Esta variedad es especialmente popular porque, además de calcio, aporta magnesio. El magnesio es un elemento esencial que influye positivamente en el desarrollo foliar y en el proceso de fotosíntesis. La cal magnésica actúa de manera similar y se recomienda cuando las plantas muestran una necesidad notable de este mineral.

Diferencias entre cultivos

Conviene recordar que cada hortaliza tiene sus propias exigencias respecto al suelo. Algunas variedades prefieren tierras ligeramente ácidas y no requieren tanta corrección del pH, así que no apliques el mismo criterio a todo el huerto sin antes informarte bien.

Cuándo y cómo realizar el encalado correctamente

Lo ideal es plantearse el encalado lo antes posible en primavera. No lo dejes para el último momento justo antes de plantar, ya que la cal necesita tiempo para integrarse bien en el suelo y hacer efecto.

Distribuye la cal de manera uniforme sobre la superficie del terreno y mézclala bien con la capa superior del suelo. Es importante no combinar la aplicación de cal con la de abonos nitrogenados ni con estiércol fresco, ya que esta combinación puede reducir la eficacia de ambos tratamientos.

El resultado: más salud para tus plantas y mejor cosecha

Un encalado bien ejecutado mejora la estructura del suelo, estimula el crecimiento microbiano y facilita que las plantas absorban los nutrientes disponibles. Todo esto se traduce, al final de la temporada, en hortalizas más sanas y en una cosecha notablemente más abundante.

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