Cómo calentar correctamente la comida de ayer para que sepa como recién hecha

Recalentar las sobras es todo un arte

Recalentar la comida del día anterior es una habilidad que mucha gente ignora por completo. El resultado habitual es siempre el mismo: carne gomosa, arroz apelmazado y una textura que no tiene nada que ver con el plato original.

Sin embargo, con apenas unos minutos extra y el método adecuado, es posible devolverle a cualquier comida casi todo su sabor y textura originales. La clave está en saber qué técnica aplicar según el tipo de alimento.

El gran problema del microondas

El microondas es el principal culpable de las sobras arruinadas. Sus ondas penetran de forma superficial y desigual: los bordes se resecan mientras el interior permanece frío. El resultado es una combinación poco apetecible de zonas quemadas y zonas heladas.

Esto no significa que el microondas sea inútil, pero desde luego no es la mejor opción para todos los alimentos. Conocer sus limitaciones es el primer paso para usarlo bien.

Carnes y aves: el horno o la sartén son tus aliados

La carne y el pollo se recalientan de forma óptima en el horno o en una sartén con un chorrito de caldo o agua. El líquido genera vapor, lo que evita que la carne se seque y, al absorber esa humedad, puede quedar incluso más jugosa que el día anterior.

Nunca sometas las carnes directamente al microondas sin protección. Si no te queda otra opción, cúbrelas con un paño húmedo o una tapa para retener la humedad.

Pasta y risotto: fuego lento y un poco de líquido

Estos platos solo se salvan en la sartén. Añade un poco de agua o salsa, ponlos a fuego suave y remueve con frecuencia. Así se calientan de manera uniforme y recuperan su textura ideal, en lugar de convertirse en una masa gomosa como sucede en el microondas.

El truco está en la paciencia: no subas el fuego para acelerar el proceso, ya que conseguirás el efecto contrario al deseado.

Pizza: el secreto de la sartén seca

Este es uno de los trucos más sorprendentes que existe en la cocina. Para recalentar pizza, colócala en una sartén seca, tápala y ponla a fuego bajo. La base queda crujiente por debajo, y el queso se funde gracias al vapor que se genera bajo la tapa.

El resultado supera con creces a la pizza recalentada en el microondas, que inevitablemente queda blanda y gomosa. Este método apenas lleva tres o cuatro minutos.

Sopas y guisos líquidos: el cazo de toda la vida

Las sopas y los platos líquidos se calientan mejor en un cazo a fuego medio, llevándolos casi hasta el punto de ebullición sin que lleguen a hervir. Hervirlos con fuerza destruye los aromas y matices del caldo.

Si usas el microondas para calentar sopas, cúbrelas siempre con una tapa o film y remuévelas cada treinta segundos para lograr un calentamiento uniforme.

Pan y bollería: el horno o la tostadora

Para el pan y los productos de panadería, el microondas es el peor enemigo posible: los deja gomosos y sin ningún sabor. El horno o la tostadora son siempre la mejor elección.

Si el tiempo apremia, puedes pulverizar el pan con un poco de agua y meterlo en el microondas durante diez segundos. Eso sí, cómelo de inmediato, porque se pondrá duro en cuestión de minutos.

Alimentos que nunca deberías recalentar

Algunos alimentos simplemente no están pensados para calentarse de nuevo. El pescado frito y los platos con mucha verdura de hoja verde pierden toda su gracia al recalentarse.

Lo más recomendable es consumirlos fríos o incorporarlos a una ensalada. El calor solo consigue arruinar su textura y potenciar sabores desagradables que no estaban presentes en el plato original.

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