Una enfermedad que afecta al 3% de la población mundial
Hay una condición ocular que muchas personas desconocen hasta que ya es demasiado tarde. El glaucoma es una enfermedad oftalmológica grave que puede desembocar en ceguera irreversible, y los expertos insisten en que la detección temprana lo cambia todo.
Oleksiy Putienko, jefe del servicio de oftalmología para adultos y niños, advirtió en declaraciones públicas que las personas mayores de 40 años deben acudir regularmente al médico para medir la presión intraocular. Un aumento sostenido de dicha presión es precisamente lo que puede desencadenar el glaucoma.
Señales que no deberías ignorar
Según el especialista, uno de los motivos de consulta más frecuentes entre sus pacientes es el deterioro progresivo de la visión. Entre las quejas más habituales destacan la visión turbia, la aparición de manchas flotantes y ciertas alteraciones visuales al mirar hacia una fuente de luz.
«Si notas cualquier tipo de cambio, algo que flota ante tus ojos, y especialmente si experimentas destellos u otros síntomas, debes acudir al médico a tiempo», subrayó Putienko.
Glaucoma: por qué es tan peligroso
Al referirse específicamente al glaucoma, el experto fue tajante: todas las personas mayores de 40 años deberían visitar a su oftalmólogo de manera periódica. El objetivo es verificar la presión ocular y descartar cualquier indicio de que esta se encuentre elevada.
«Es fundamental comprobar que no existen signos ni síntomas de presión intraocular aumentada, ya que eso puede derivar en una enfermedad tan seria como el glaucoma», precisó el médico.
Zona de riesgo: edad y estadísticas
Putienko señaló que el glaucoma afecta al 3% de la población mundial. Aunque su aparición es más frecuente a partir de los 70 años, el riesgo comienza a incrementarse de forma notable desde los 40. Por eso, esa década marca un punto de inflexión importante en la salud visual.
Síntomas que indican un problema
Cuando se le preguntó cómo reconocer que algo va mal con los ojos, el especialista explicó que los síntomas pueden ser variados. Sin embargo, en el caso del glaucoma hay una señal especialmente característica.
Ver halos o círculos en arco alrededor de las fuentes de luz es un síntoma claro que justifica una visita urgente al especialista para medir la presión intraocular.
«Conviene comprobar si ya existe un glaucoma incipiente, porque esta enfermedad avanza con mucha lentitud, a lo largo de meses o incluso menos tiempo. Sobre todo si hay antecedentes familiares», explicó Putienko.
Siempre afecta a los dos ojos
El especialista hizo hincapié en un aspecto clave: el glaucoma siempre se desarrolla en ambos ojos. No obstante, si se presta atención a tiempo y se actúa antes de que la enfermedad progrese, es posible preservar la visión y evitar daños permanentes.
La clave, en definitiva, está en no esperar a que los síntomas sean evidentes. Una revisión oftalmológica rutinaria a partir de los 40 puede marcar la diferencia entre conservar la vista y perderla de forma irreversible.













