El insomnio podría ser una señal temprana del Alzheimer, advierten los científicos

Un nuevo estudio vincula los problemas de sueño con cambios cerebrales previos al Alzheimer

Una investigación reciente ha descubierto que las dificultades para dormir podrían estar relacionadas con una acumulación anormal de proteína tau en el cerebro. Esta proteína altera el metabolismo energético de las neuronas y mantiene al cerebro en un estado de activación constante. Los resultados han sido publicados en la revista npj Dementia.

Qué hace la proteína tau en el cerebro

En el contexto del Alzheimer, la proteína tau forma ovillos característicos dentro de las células nerviosas, dañando las neuronas y perturbando la transmisión de señales entre ellas. Esto termina afectando la memoria y las funciones cognitivas. Sin embargo, los investigadores han comprobado que sus efectos pueden manifestarse mucho antes de que aparezcan daños estructurales significativos en el cerebro.

El cerebro "secuestrado" por el exceso de glutamato

El equipo investigador, liderado por científicos de la Universidad de Kentucky, encontró que la tau patológica puede redirigir los recursos energéticos del cerebro. Normalmente, las neuronas utilizan glucosa para generar energía. Pero cuando la tau está alterada, parte de esa energía se destina a producir en exceso el neurotransmisor glutamato.

El glutamato cumple un papel fundamental en los procesos de aprendizaje y memoria. No obstante, cuando se produce en cantidades excesivas, provoca una sobreexcitación neuronal. Como consecuencia, el cerebro permanece en un estado de alta actividad y es incapaz de alcanzar las fases profundas del sueño.

Una metáfora reveladora

«Es como un niño irritable que de ninguna manera quiere calmarse e irse a dormir», explica la fisióloga Shannon Macauley, directora del estudio en la Universidad de Kentucky. Según ella, el cerebro literalmente «captura» la glucosa y la convierte continuamente en glutamato, manteniendo todo el sistema en estado de vigilia.

Hallazgos en modelos animales

Los experimentos se llevaron a cabo con modelos de la enfermedad en ratones. Los científicos observaron que los cambios en el metabolismo energético ocurren en las etapas iniciales de la desintegración de la tau, incluso antes de que se formen grandes acumulaciones de proteína. Esto podría explicar por qué los problemas de sueño suelen aparecer mucho antes de que se diagnostiquen los síntomas clásicos del Alzheimer.

Un círculo vicioso entre el sueño y la enfermedad

Los investigadores también señalan que entre los trastornos del sueño y el desarrollo de la enfermedad puede establecerse un ciclo perjudicial. Por un lado, el Alzheimer deteriora la calidad del sueño; por otro, la privación crónica de sueño podría acelerar la progresión de la neurodegeneración.

Posibles vías de tratamiento

Según los autores del estudio, una línea prometedora podría ser el uso de fármacos que actúen sobre el metabolismo cerebral. Por ejemplo, ciertos medicamentos empleados en la epilepsia o en la diabetes tipo 2 podrían reducir la actividad neuronal excesiva y potencialmente mejorar el sueño.

«Lo más destacable es que algunos de estos cambios parecen ser reversibles», subraya Macauley. Según ella, no sería necesario eliminar completamente todas las placas y ovillos de proteínas para recuperar un sueño normal.

Un enfoque múltiple para una enfermedad compleja

Los científicos recalcan que el Alzheimer es una enfermedad compleja que involucra varios procesos alterados de forma simultánea. Por ello, un tratamiento verdaderamente eficaz probablemente deberá apuntar a distintos mecanismos al mismo tiempo. Mientras tanto, los investigadores instan a prestar atención a los factores de riesgo que cada persona puede controlar por sí misma, entre ellos la calidad del sueño.

Scroll al inicio