Una sola planta puede mantener a raya a los caracoles
Los caracoles son capaces de causar daños devastadores en el huerto, sobre todo cuando el tiempo es lluvioso. A la mañana siguiente de una lluvia intensa, es habitual encontrarlos pegados a todas las plantas, royendo hojas sin parar. Cuando esto ocurre, los jardineros solo piensan en una cosa: cómo deshacerse de ellos de una vez por todas.
A lo largo de los años, se han inventado cientos de métodos para combatir estos moluscos, desde trampas con cerveza hasta sprays especializados. Sin embargo, aunque estas soluciones pueden funcionar, lo más inteligente es apostar por la prevención. Y hay una forma sorprendentemente sencilla de lograrlo: plantar en el terreno especies cuyo aroma los caracoles simplemente no soportan.
Cómo ahuyentar caracoles y babosas del jardín y el huerto
Si preguntas a jardineros con experiencia cuál es el mejor remedio natural contra estos moluscos, la mayoría te recomendará la misma planta. Se trata de la capuchina, una enredadera trepadora con preciosas flores de color naranja. Generalmente se cultiva como planta ornamental o como condimento, ya que tanto sus flores como sus hojas son completamente comestibles. Pero pocos saben que esta bonita planta es un enemigo letal para los caracoles.
El motivo por el que los caracoles rehúyen la capuchina es su alto contenido en glucosinolatos. Este compuesto es totalmente inocuo para las personas, pero los moluscos lo detestan profundamente. De este modo, la planta actúa como una barrera natural que protege el jardín frente a las plagas.
Muchos horticultores que han plantado capuchinas en sus parcelas coinciden en que no existe método más eficaz para librarse de caracoles y babosas. Ni las trampas ni los sprays logran resultados tan buenos. Basta con sembrar esta flor para que las plantas vecinas queden completamente a salvo.
Cómo plantar capuchinas para que funcionen como barrera protectora
Si este método te convence, compra semillas de capuchina y siémbralas a mediados de mayo, ya sea en el parterre, en el huerto o en el jardín. Para que la planta resulte realmente eficaz contra los varedores, no basta con colocar algunos arbustos dispersos aquí y allá. Lo correcto es sembrarlas formando un círculo continuo y denso alrededor de los cultivos que quieres proteger.
Entre cada planta no debe haber más de 20 centímetros de distancia. Con esa separación, los caracoles serán incapaces de atravesar la barrera. No olvides regar la capuchina una o dos veces por semana, preferiblemente por la mañana.
Con los cuidados adecuados, los arbustos se transforman en exuberantes enredaderas llenas de color. Las plantas que crezcan dentro del círculo protector estarán a salvo de los moluscos durante toda la temporada. Eso sí, ten en cuenta que la capuchina es una planta anual, por lo que habrá que volver a sembrarla cada primavera.
Por último, recuerda aprovechar su valor culinario: las flores y las hojas pueden añadirse crudas a las ensaladas, aportando un toque ligeramente picante y muy aromático.
¿Y si los caracoles logran superar la barrera?
En el caso de que los varedores consigan atravesar la protección y se reproduzcan en la parcela, entonces es momento de pasar a la acción física. Existen métodos tradicionales y caseros muy efectivos que pueden complementar la protección natural que ofrece la capuchina para mantener el jardín libre de estas plagas.













