Un baremo 2026 que varía según la edad y los ingresos
Planificar la jubilación puede convertirse en un auténtico ejercicio de equilibrismo. Las reformas continuas, las normas que cambian constantemente y los simuladores online que arrojan resultados distintos según los parámetros utilizados hacen que sea muy fácil perderse. Entre las opciones que se mencionan con frecuencia está la compra de trimestres cotizados. Sobre el papel, la idea resulta atractiva. En la práctica, la operación puede ser costosa e incluso innecesaria si no se planifica correctamente.
El precio de un trimestre recuperado no es fijo. Depende fundamentalmente de dos factores: la edad del cotizante y sus ingresos anuales. Cuanto más avanzada esté la vida laboral, mayor será el coste. Esta lógica responde a un principio sencillo: cuanto más cerca está la jubilación, más inmediato es el beneficio potencial.
Según los baremos publicados por la Caja Nacional de Seguros de Vejez (CNAV), el importe también varía en función de varios tramos de ingresos. Los umbrales se sitúan actualmente en torno a los 36.000 y 48.000 euros anuales. Por encima de esas cifras, la tarifa aplicada sube de forma notable. Es decir, dos personas de la misma edad pueden pagar cantidades muy distintas por un trimestre idéntico.
Un asesor de gestión patrimonial relataba recientemente el caso de un ejecutivo de 45 años que acudió a realizar una simulación. Convencido de que debía recuperar cuatro trimestres, descubrió tras los cálculos que tendría que desembolsar cerca de 20.000 euros. Una cifra que merece una reflexión pausada.
Las tarifas para trabajadores de entre 20 y 40 años
Para los trabajadores más jóvenes, la operación resulta relativamente accesible. A los 30 años, por ejemplo, un trimestre puede costar algo menos de 2.000 euros si se elige la opción que actúa únicamente sobre la tasa de pensión. En cambio, la opción más completa, que mejora tanto la tasa como la duración del seguro, puede acercarse a los 3.000 euros.
Existe un mecanismo específico para los períodos de prácticas realizadas durante los estudios. Antes de los 30 años, es posible recuperar esos trimestres a una tarifa muy reducida, en torno a unos pocos cientos de euros. Para muchos trabajadores jóvenes, esta es una de las pocas oportunidades de mejorar su futura pensión sin tener que movilizar una cantidad demasiado elevada.
El Seguro de Jubilación advierte, no obstante, que existe un límite: en total, un asegurado no puede recuperar más de doce trimestres a lo largo de toda su carrera profesional.
Cómo evolucionan los costes entre los 41 y los 66 años
Las tarifas se incrementan de forma considerable a partir de los 40 años. Hacia los 50, un trimestre puede superar los 5.000 euros cuando se opta por la modalidad más ventajosa para la pensión final.
Resulta llamativo que los precios bajen ligeramente tras alcanzar la edad legal de jubilación. A los 66 años, un trimestre puede costar algo más de 4.500 euros. Esta evolución se explica porque el período durante el cual se percibirá la pensión se acorta progresivamente.
Pero atención: aunque el precio disminuya un poco, el interés financiero no está siempre garantizado. Cuanto más cerca está la jubilación, menos tiempo hay para amortizar la inversión realizada.
La reducción aplicable a los estudios superiores
Los años de educación superior también pueden recuperarse mediante este mecanismo. Y es precisamente aquí donde la operación suele resultar más interesante.
Quienes realizan esta compra antes de los 40 años se benefician de una reducción significativa. En la práctica, esto puede suponer varios cientos de euros menos por trimestre. A ello se añade una ventaja fiscal nada despreciable: las cantidades abonadas son deducibles de la base imponible del IRPF.
Numerosos expertos recomiendan estudiar esta opción desde el inicio de la carrera profesional. No solo el coste es menor, sino que el impacto sobre la pensión puede ser muy real a largo plazo.
Cuidado con el riesgo de sobrecotización
Este es, probablemente, el error más frecuente. Con el progresivo retraso de la edad de jubilación, algunos trabajadores terminan acumulando más trimestres de los que esperaban al principio.
En términos concretos, una persona puede decidir recuperar varios trimestres a los 55 años… y después seguir trabajando más tiempo del previsto. El resultado es que los trimestres adquiridos acaban siendo innecesarios.
Los especialistas aconsejan, por tanto, realizar varias simulaciones antes de tomar cualquier decisión. El Seguro de Jubilación pone a disposición de los ciudadanos herramientas que permiten estimar con precisión la situación futura de cada asegurado.
Elegir entre la opción 1 y la opción 2
En el momento de recuperar trimestres, se presentan dos modalidades distintas.
La primera actúa exclusivamente sobre la tasa de la pensión. Permite evitar una penalización cuando no se cuenta con todos los trimestres necesarios.
La segunda, más cara, mejora al mismo tiempo la tasa y la duración del seguro. Esta opción puede resultar especialmente interesante para carreras irregulares, marcadas por períodos de desempleo o de trabajo a tiempo parcial.
En cualquier caso, la decisión debe tomarse con calma y con todos los datos sobre la mesa. Los expertos recomiendan habitualmente calcular cuántos años serán necesarios para rentabilizar la operación. A veces, la mejor estrategia sigue siendo simplemente trabajar unos meses más.
Como sucede a menudo en materia de jubilación, no existe una solución universal. Dado que cada trayectoria profesional es diferente, la clave está siempre en la anticipación.













