Jubilación progresiva desde los 60 años en 2026: descubre el importe de tu futura pensión y los simuladores

Jubilación progresiva en 2026: qué cambia realmente

Reducir el ritmo sin abandonar del todo el trabajo: esa es la filosofía detrás de la jubilación progresiva en 2026. Este mecanismo permite trabajar a tiempo parcial mientras se cobra una fracción de la pensión. El resultado es una transición más suave hacia el retiro definitivo, siempre que se elija la proporción correcta y se cumplan todos los requisitos. Porque aunque parece sencillo, el sistema esconde reglas técnicas que pueden salir muy caras.

El panorama ha cambiado considerablemente. Desde el 1 de septiembre de 2023, la jubilación progresiva se amplió a funcionarios, agentes contractuales, profesionales liberales y abogados. Además, la edad de acceso bajó a 60 años para las jubilaciones progresivas que entraron en vigor a partir del 1 de septiembre de 2025, algo que se aplica plenamente en 2026. El principio sigue siendo el mismo, pero los detalles importan más de lo que parece, especialmente para quienes quieren proteger tanto sus ingresos como sus derechos sin cometer errores.

Requisitos en 2026: edad, trimestres, tiempo parcial y tipos de contrato

Para acceder al dispositivo en 2026 hay que cumplir tres condiciones fundamentales: tener al menos 60 años; acreditar un mínimo de 150 trimestres cotizados en todos los regímenes; y ejercer una actividad reducida de entre el 40 y el 80 % de una jornada completa. Los trabajadores por cuenta ajena deben trabajar exclusivamente a tiempo parcial; los autónomos han de desarrollar una única actividad; y en la función pública la norma se aplica sobre una proporción reducida de servicio. La extensión también cubre a profesionales liberales y abogados.

En la práctica, el primer paso es solicitar la reducción de jornada al empleador mediante carta certificada, indicando la duración y la fecha deseada. El empleador dispone de dos meses para responder; el silencio equivale a aceptación. Un rechazo solo es válido si existe una incompatibilidad real con la actividad económica de la empresa. Si hay un acuerdo colectivo de fin de carrera, el empleador no puede negarse. Después, hay que presentar la solicitud ante la caja de jubilación correspondiente, aportando el contrato a tiempo parcial, una declaración responsable de actividad exclusiva, los últimos 12 recibos de salario y las solicitudes específicas para los regímenes complementarios.

Cálculo en 2026 y simulador: ¿cuánto vas a cobrar?

La fórmula es clara: fracción de pensión = 100 % menos la proporción de trabajo. A media jornada, se percibe aproximadamente el 50 % de la pensión; trabajando al 75 %, se recibe en torno al 25 %. Durante este periodo, las cotizaciones se calculan sobre el salario a tiempo parcial, y al momento de la liquidación definitiva la pensión se recalcula incluyendo los derechos generados. En cuanto a los regímenes complementarios, un salario menor genera menos puntos, lo que acaba reduciendo el importe final.

Para calcular tu situación concreta, existe el simulador oficial Mon estimation retraite disponible en el portal Info-Retraite, junto al servicio en línea del Seguro de Jubilación para tramitar la solicitud. Hay un aspecto clave que no debes perder de vista: el importe de la pensión progresiva se mantiene fijo durante el primer año desde la entrada en el dispositivo, aunque reduzcas aún más tu jornada. El ajuste no se produce hasta pasado ese plazo, lo que puede mermar tus ingresos durante la transición.

Riesgos en 2026: trimestres, bloqueo de un año, horas extras y cotización a jornada completa

Otro punto de atención es la validación de trimestres. En 2026, para que un trimestre compute es necesario haber ganado al menos 1.803 euros brutos, es decir, 7.212 euros a lo largo del año. Un ejemplo concreto: trabajando al 40 % del salario mínimo (unas 14 horas semanales), el salario bruto mensual ronda los 673,12 euros; en tres meses suman 2.019,36 euros, por encima del umbral. Sin embargo, cualquier bajada puntual —una excedencia no retribuida o una ausencia sin sueldo— puede hacer caer los ingresos por debajo del límite. Además, las horas complementarias están restringidas al 10 % del tiempo estipulado en el contrato.

Por último, hay tres trampas que aparecen con frecuencia. El bloqueo de un año puede penalizarte si decides reducir más la jornada después de incorporarte al dispositivo. La fracción de pensión no siempre compensa del todo la pérdida de salario, sobre todo cuando la proporción de trabajo es elevada. Y la cotización a jornada completa solo es posible con el acuerdo escrito del empleador, quien puede negarse libremente porque ello incrementa sus cargas sociales. Antes de tomar una decisión, conviene probar distintas proporciones, verificar el equilibrio entre ingresos y derechos, y considerar el uso de un colchón de ahorro —como un plan de pensiones individual— si fuera necesario.

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