¿Son necesarios los huevos a temperatura ambiente para hornear? Los reposteros dan su respuesta

¿Por qué usar huevos a temperatura ambiente?

Muchas recetas de repostería incluyen una indicación que con frecuencia se pasa por alto: los huevos deben estar a temperatura ambiente. La mayoría de la gente simplemente olvida sacarlos de la nevera con antelación. Pero, ¿realmente importa este detalle? Los pasteleros profesionales tienen una respuesta muy clara al respecto.

Gran parte de las recetas de repostería comienzan con el llamado método de cremado. En él, una grasa sólida —habitualmente mantequilla— se bate junto al azúcar para incorporar aire a la mezcla. Añadir huevos fríos en este momento puede comprometer tanto la textura como la ligereza del resultado final.

«Los huevos fríos endurecen la mantequilla», explica Olivia McCoy, repostera profesional y chef principal del restaurante Daily Chew en Atlanta. Y cuando la mantequilla se endurece, es incapaz de retener las pequeñas burbujas de aire que se han incorporado al batir.

En términos generales, los ingredientes a distintas temperaturas no se integran bien entre sí, lo que da como resultado productos horneados más densos y compactos.

«Cuando mezclas huevos fríos con una grasa como la mantequilla, las grasas se coagulan y se apelmazan, dándole a la mezcla un aspecto cortado», señala la chef Norma Arellano-Salazar.

¿Cuándo es imprescindible que los huevos estén a temperatura ambiente?

Los huevos atemperados resultan fundamentales en numerosas recetas de pastelería. Para bizcochos ligeros y esponjosos, su uso es esencial, según indica la chef Yadira Stump.

«Se montan mucho mejor, especialmente cuando se baten a mano, y permiten que el bizcocho suba con más facilidad, quedando más esponjoso y menos denso», explica.

Si decides usar huevos fríos y no te preocupa obtener un resultado más compacto, deberás aumentar el tiempo de horneado. «Cuanto más fría esté la masa, más tiempo necesitará en el horno», advierte Stump.

Los merengues, como la Pavlova, también resultan más estables y firmes cuando se elaboran con claras a temperatura ambiente.

¿Cuándo sí está permitido usar huevos fríos?

Elaboraciones densas, no esponjosas

McCoy aclara que en recetas donde los huevos no tienen la función de aportar aire —como en algunas galletas o bombones—, se pueden usar perfectamente huevos fríos o a temperatura ambiente sin que el resultado se vea afectado.

Recetas en las que los huevos se calientan previamente

La temperatura de los huevos tampoco importa en preparaciones donde se calientan junto al resto de ingredientes mientras se remueven, como ocurre con la crema inglesa, el flan, las bases de helado, el crème brûlée o el zabaione. En estos casos, el proceso térmico iguala cualquier diferencia de temperatura inicial.

¿Cómo saber si los huevos ya están a temperatura ambiente?

McCoy propone un método sencillo que no requiere ningún termómetro: basta con notar cómo se sienten los huevos con cáscara al tacto. «El huevo debe sentirse como si estuvieras tocando la mano de otra persona», explica. «Si lo notas frío o percibes una sensación de frío en la palma, es que todavía no ha alcanzado la temperatura ambiente.»

Un truco rápido para atemperarlos: sumérgelos en un cuenco con agua tibia durante unos 10 o 15 minutos antes de usarlos, y estarán listos sin necesidad de esperar horas.

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