Una bióloga advierte sobre el riesgo de enfermedades cutáneas por lavar poco las bufandas

Una experta en biología alerta sobre los peligros de no lavar los accesorios de cuello con frecuencia

Irina Lyalina, bióloga y decana en funciones de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Estatal de Educación, ha explicado con detalle por qué los accesorios como bufandas, gorros y pañuelos de cuello requieren un lavado periódico obligatorio.

Aspecto limpio no significa estar libre de bacterias

Según la experta, muchas personas cometen el error de confiar únicamente en la apariencia de sus accesorios. Aunque una bufanda, un broche o una corbata parezcan completamente limpios a simple vista, es imprescindible lavarlos con regularidad, especialmente si se usan con frecuencia. Incluso el contacto indirecto con la piel es suficiente para que se acumulen bacterias y partículas contaminantes.

Las bufandas, gorros y pañuelos de cuello están en contacto directo con la piel del rostro y del cuello, lo que favorece la acumulación de sebo y micropartículas de sudor. Este entorno resulta especialmente propicio para la proliferación bacteriana.

Las bacterias más comunes en las telas

Los géneros bacterianos Staphylococcus y Corynebacterium son microorganismos habituales de la piel humana. Sin embargo, cuando se acumulan durante un tiempo prolongado sobre el tejido, pueden generar mal olor e irritación cutánea. Si la tela retiene humedad, como ocurre con el sudor, existe además el riesgo de que se desarrollen colonias de hongos, algo especialmente peligroso para quienes tienen predisposición a enfermedades dermatológicas.

Alérgenos, virus y partículas externas

El polvo y los alérgenos presentes tanto en exteriores como en interiores se depositan sobre las telas y pueden desencadenar o agravar alergias e irritaciones. Además, al toser o estornudar en el entorno, los virus quedan suspendidos en el aire y terminan adhiriéndose a los tejidos, convirtiéndose en una fuente de contagio potencial.

¿Con qué frecuencia deberías lavar tu bufanda?

La bióloga ofrece una recomendación clara y práctica para quienes usan estos accesorios a diario. Si los llevas puestos cada día, lo ideal es lavarlos cada tres o cinco días. En cambio, si su uso es ocasional y no han estado expuestos al sudor ni a la suciedad, pueden aguantar varias puestas, aproximadamente unos diez días, antes de necesitar un lavado.

Existe, además, una circunstancia especial que requiere atención inmediata: si el accesorio se ha mojado con lluvia o sudor, lo más recomendable es lavarlo cuanto antes o, como mínimo, airear y secar bien la prenda para evitar la proliferación de microorganismos.

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