El zumo de remolacha bajo el foco médico
Existe una bebida de color intensamente rojo que podría convertirse en aliada de quienes sufren hipertensión. Se trata del zumo de remolacha, y un médico especialista ha explicado con detalle por qué merece tanta atención.
Amir Khan, médico de cabecera del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, se pronunció públicamente sobre los beneficios de esta bebida para el control de la tensión arterial elevada.
¿Por qué funciona el zumo de remolacha?
Según el especialista, el zumo de remolacha es rico en nitratos, es decir, sales del ácido nítrico que el organismo transforma en óxido nítrico. Esta sustancia tiene la capacidad de dilatar los vasos sanguíneos y mejorar la circulación, lo que contribuye directamente a bajar la presión arterial.
El mecanismo es bastante claro: cuando los vasos se relajan y se ensanchan, el corazón necesita menos esfuerzo para bombear la sangre, y la presión disminuye de forma natural.
La alimentación, clave para controlar la hipertensión
Khan subrayó que la dieta desempeña un papel fundamental en el manejo de la tensión alta. A quienes padecen hipertensión generalmente se les recomienda reducir el consumo de sal e incorporar alimentos ricos en potasio, como los plátanos, que también contribuyen a regular la presión.
El médico añadió que, para notar resultados apreciables, lo recomendable es consumir aproximadamente 250 mililitros de zumo de remolacha al día. No es una cantidad excesiva, pero sí suficiente para que el cuerpo reciba una dosis efectiva de nitratos.
Precaución importante para personas con diabetes
Sin embargo, el especialista advirtió que esta bebida no es apta para todos sin reservas. Beber zumo de remolacha puede elevar los niveles de glucosa en sangre, por lo que las personas con diabetes deben consultar a su médico antes de incorporarla a su rutina diaria.
Como ocurre con cualquier cambio en la alimentación orientado a mejorar la salud, lo más prudente es hacerlo siempre bajo supervisión médica, especialmente cuando existen condiciones previas que podrían verse afectadas.













