«Un complemento de jubilación casi sin impuestos»: esta pareja vende su casa y ayuda a su hijo con 120.000 €

El viager, una solución patrimonial inteligente

Cuando muchos jubilados controlan cada euro que gastan, ciertas fórmulas poco conocidas vuelven a cobrar protagonismo con una lógica aplastante. Es el caso del viager, frecuentemente malinterpretado e incluso temido. Sin embargo, para determinadas familias, puede convertirse en una herramienta muy eficaz para mejorar su día a día… y echar una mano a los hijos justo cuando más lo necesitan.

El viager se percibe habitualmente como una salida desesperada. Nada más lejos de la realidad: puede formar parte de una estrategia patrimonial bien pensada. Eso es exactamente lo que decidió hacer un matrimonio de jubilados de la región parisina, muy apegado a su vivienda pero con ganas de mejorar su situación económica.

Cómo funciona el viager ocupado

El mecanismo es bastante sencillo sobre el papel: vender el inmueble sin dejar de vivir en él. En la modalidad del viager ocupado, el vendedor conserva su derecho de habitación de por vida. A cambio, recibe un capital inicial —denominado bouquet— y una renta que se abona mensualmente.

Este sistema se asienta sobre un equilibrio regulado, calculado en función de la esperanza de vida de los vendedores. No se trata, por tanto, de una apuesta arriesgada, sino de una figura jurídica perfectamente definida, reconocida y utilizada desde hace décadas.

En esta configuración, el comprador no adquiere la plena propiedad hasta el fallecimiento del vendedor. Mientras tanto, ostenta lo que se denomina la nuda propiedad, mientras que el vendedor mantiene el uso y disfrute del inmueble.

Este modelo resulta especialmente atractivo para los jubilados que no desean abandonar su entorno habitual. Como confesaba un vecino hace poco: "prefiero envejecer en mi casa antes que mudarme a algo más pequeño". Una frase sencilla que resume perfectamente la carga emocional que hay detrás de este tipo de decisiones.

Un capital inicial para ayudar al hijo

Las ventajas del viager no se limitan al bienestar personal del vendedor. También puede servir para anticipar una transmisión de patrimonio a la siguiente generación.

En este caso concreto, una parte del capital obtenido —120.000 euros— fue transferida al hijo de la pareja para financiar su proyecto inmobiliario. Un apoyo decisivo, especialmente en ciudades donde los precios no dejan apenas margen para la improvisación.

Desde el punto de vista fiscal, esta operación se enmarca en condiciones muy ventajosas. La normativa fiscal francesa permite que cada progenitor done hasta 100.000 euros a un hijo cada quince años sin tributación. Una regla frecuentemente infrautilizada, aunque puede facilitar proyectos de vida muy concretos.

Una renta mensual como complemento de jubilación

Más allá del capital inicial, la renta mensual funciona como una auténtica red de seguridad financiera. En este caso, alrededor de 1.000 euros mensuales se suman a las pensiones que ya percibe el matrimonio.

Lo que hace especialmente atractivo al dispositivo es su tratamiento fiscal. Según la normativa vigente, únicamente una fracción de la renta está sujeta a impuestos a partir de cierta edad. Superados los 70 años, aproximadamente el 30% de los importes tributan, mientras que el resto se beneficia de una reducción fiscal significativa.

En la práctica, esto se traduce en mayor poder adquisitivo con una presión fiscal muy reducida. Un argumento de peso en un contexto en el que los jubilados buscan preservar su nivel de vida sin incrementar sus cargas.

Ventajas y precauciones del viager

Aunque el viager resulta atractivo, no debe abordarse a la ligera. Como cualquier operación patrimonial, requiere un marco sólido y bien definido.

Una fiscalidad progresiva y favorable

Una de sus principales fortalezas es la fiscalidad progresiva vinculada a la edad del vendedor. Cuanto mayor es este, menor es la proporción sujeta a impuestos. Este mecanismo incentiva el uso del dispositivo en etapas avanzadas de la vida, precisamente cuando la necesidad de ingresos complementarios es más acuciante.

Seguridad jurídica para los vendedores

Otro aspecto tranquilizador es la existencia de garantías legales sólidas. En caso de impago de la renta, una cláusula específica permite al vendedor recuperar la propiedad del inmueble, conservando además todas las cantidades ya cobradas.

Esta protección resulta fundamental. Evita que una buena idea se convierta en un problema grave, especialmente para personas mayores que en ocasiones se encuentran en una posición más vulnerable.

Límites y precauciones que hay que tener en cuenta

Sin embargo, hay que tener cuidado de no desvirtuar el dispositivo. Si los importes están mal calculados —por ejemplo, una renta demasiado baja o un bouquet meramente simbólico— la administración tributaria podría recalificar la operación con consecuencias desfavorables.

Para evitar este tipo de situaciones, los expertos recomiendan apoyarse en profesionales especializados y respetar los baremos de valoración basados en el valor del inmueble y la esperanza de vida. La intervención de un inversor externo, como ocurre en este ejemplo, también contribuye a dar mayor solidez y seguridad al conjunto de la operación.

En definitiva, el viager recuerda algo esencial: planificar la jubilación no se reduce únicamente a ahorrar. A veces, implica también repensar de forma inteligente el propio patrimonio para conciliar el bienestar personal con la solidaridad familiar.

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