Flor colorida en el jardín: la multa puede llegar a 1.500 €
Crece con rapidez, se llena de flores llamativas y prácticamente no necesita cuidados. Sin embargo, esta joya de los arriates ha pasado al bando de las plantas prohibidas: desde el 5 de agosto de 2025, una directiva europea la clasifica entre las especies exóticas invasoras que deben erradicarse. Su belleza ya no tiene ningún peso ante la ley, y el bolsillo puede notarlo.
El marco legal francés es claro, respaldado por el Código de Medio Ambiente y las recomendaciones de la Oficina Francesa de la Biodiversidad (OFB): introducir, intercambiar o plantar estas especies está terminantemente prohibido. Para cualquier particular, la advertencia es sencilla de recordar: la infracción puede acarrear una multa de hasta 1.500 €. ¿De qué flor hablamos exactamente?
Balsamera del Himalaya: por qué está prohibida y qué sanciones conlleva
Se trata de la balsamera del Himalaya (Impatiens glandulifera), originaria de Asia. Introducida en el siglo XIX, se reconoce por sus tallos altos, sus hojas alargadas y sus flores en forma de campanillas de color rosa a púrpura. Es tremendamente invasora: coloniza con rapidez las riberas y los jardines húmedos, ya que sus cápsulas "explotan" al madurar y lanzan las semillas a varios metros de distancia. Una sola planta puede producir hasta 800 semillas, lo que termina ahogando a la vegetación autóctona.
Incluida en la lista negra europea desde el 5 de agosto de 2025, está sujeta a una prohibición formal de cultivo, venta, intercambio e incluso donación. Los viveros, centros de jardinería y tiendas en línea están obligados a retirar todas las plantas. En Francia, mantener o plantar esta especie expone al infractor a una contravención de 5.ª clase, es decir, una multa de hasta 1.500 € para un particular, con el objetivo de frenar su propagación.
Entre 1.500 € y 150.000 €: ¿a qué se arriesga un particular con la balsamera del Himalaya?
En el día a día de un jardinero, el caso más habitual es la sanción por posesión, transporte, intercambio o plantación de una especie prohibida, con una multa máxima de 1.500 €. Esta es la situación típica cuando alguien mantiene un arriate con esta planta pese a la prohibición, o cuando regala ejemplares a familiares o amigos. Este marco legal penaliza conductas cotidianas que favorecen la dispersión de la especie.
Existe también un nivel de responsabilidad penal mucho más severo. En Francia, la ley contempla hasta tres años de prisión y 150.000 € de multa en caso de posesión, transporte o venta ilegal de una especie prohibida. Este umbral de 150.000 € está orientado a comportamientos más graves y reiterados. Además, hay un aspecto que se olvida con frecuencia: un intercambio aparentemente inocente de esquejes entre vecinos puede, si provoca una invasión en la propiedad ajena, generar responsabilidad civil por los daños ocasionados.
¿Qué hacer si la balsamera ya crece en tu jardín?
Lo más importante es actuar con rapidez, antes de que llegue la floración estival. Arranca las plantas con todo el sistema radicular, preferiblemente cuando la tierra esté húmeda para evitar que queden fragmentos en el suelo. No deposites los restos en el montón del compost ni en un rincón olvidado del jardín: mételos en bolsas herméticas destinadas a la incineración o llévalos al punto limpio siguiendo las instrucciones locales. Vigila los rebrotes durante varias temporadas consecutivas.
Para no cometer nuevos errores, comprueba cualquier planta que te llame la atención con la aplicación oficial INPN Espèces: basta con una fotografía para saber si esa especie figura en alguna lista roja. En cuanto a alternativas, apuesta por plantas vivaces autóctonas y melíferas. En zonas soleadas, la lavanda, las margaritas, las salvias y los geranios vivaces aportan color y sirven de refugio para los polinizadores. En zonas húmedas, la salicaria común (Lythrum salicaria) llena el espacio con elegancia sin suponer ninguna amenaza para la biodiversidad.













