Fleurs de Lolita Lempicka: el perfume floral que despierta la icónica firma golosa
Hay fragancias que reconocerías con los ojos cerrados. En Lolita Lempicka, lo goloso forma parte del ADN desde sus inicios — regaliz, vainilla, cereza negra… estelas casi mitológicas. Con Fleurs, la firma da un giro inesperado: más luminoso, más etéreo, pero igual de sensual. Una variación que no reniega de nada, sino que lo depura.
Desde los primeros segundos queda claro que no estamos ante un floral convencional. La mandarina abre la composición como una bocanada de aire fresco, a la que enseguida se suman un magnolia cremoso y un toque vivo de bayas rosas. El conjunto no busca seducir de inmediato. Primero intriga, luego se instala.
Un ramo luminoso que rompe con los florales demasiado pulidos
Lo que más llama la atención aquí es el equilibrio. Ni flor blanca opulenta ni ramo empolvado de corte retro: la rosa de Damasco y el jazmín sambac construyen un corazón delicadamente carnal, sin resultar nunca agobiante. Y entonces aparece una nota inesperada: un discreto acorde granola, casi texturado, que aporta una dulzura moderna sin caer en lo azucarado evidente.
Precisamente ese detalle marca la diferencia. Mientras muchos florales recientes buscan la transparencia absoluta, este asume una presencia suave pero persistente. Viste la piel más de lo que la perfuma.
Una fragancia más natural y actual, fiel al espíritu Lolita
Otro aspecto relevante hoy en día es la formulación. La maison avanza aquí en su transición hacia una perfumería más comprometida. Fleurs es 100 % vegano, sin colorantes ni filtros solares, y está desarrollado con un enfoque más respetuoso tanto con la piel como con el medioambiente. No se trata de un argumento de marketing aislado: se ha convertido en un criterio de elección real para muchas mujeres.
También se percibe la mano de la perfumista Ane Ayo, quien firma una composición equilibrada y contemporánea, sin excesos. La estela permanece limpia, almizclada y ligeramente amaderada, con esa firma envolvente característica de la marca, pero en una versión más luminosa y fresca.
El perfume ideal para quienes buscan un floral con carácter
Esta fragancia no pretende sustituir a los clásicos de Lolita Lempicka. Abre una puerta nueva. Recupera la sensualidad histórica de la firma, pero traducida a un registro más espontáneo, casi primaveral. Un perfume que se lleva con facilidad durante el día y aguanta lo suficiente para acompañar la noche.
El frasco, fiel a la célebre manzana, aparece aquí cubierto de pequeñas flores que parecen salidas de un claro imaginario. Una estética siempre mágica, pero menos infantil que en etapas anteriores. El resultado es una fragancia que conecta tanto con las fieles de la marca como con quienes la descubren por primera vez. Y ahí reside, sin duda, su verdadero éxito.













