No te arrepentirás ni un céntimo de este trocito: cómo «aprovechar» la manteca de cerdo dura

Manteca de cerdo salada y dura: qué hacer con ella

A veces compramos o salamos manteca de cerdo esperando obtener un bocado tierno y aromático, pero el resultado es una pieza que ni se mastica bien ni se corta con facilidad. Muchas personas, en ese momento, dan el producto por estropeado y lo entierran en lo más profundo del congelador. Sin embargo, no conviene sacar conclusiones precipitadas. Incluso la manteca más dura puede "resucitarse" y convertirse en una base excelente para distintos platos. Solo hay que elegir el método de procesado adecuado.

A continuación explicamos cómo ablandar la manteca de cerdo dura en casa y para qué usos resulta perfecta.

Por qué la manteca de cerdo salada queda dura

Para solucionar el problema, primero conviene entender cuál es su origen. Las causas pueden ser varias.

La más habitual tiene que ver con la edad del animal: los cerdos viejos desarrollan un tejido adiposo más compacto y fibroso que los jóvenes. También influye mucho la parte de la canal de la que procede la pieza. La manteca dorsal y lateral se considera la más suave, mientras que la del cuello, las mejillas o las patas suele ser considerablemente más dura.

En otras ocasiones, el problema viene del propio proceso de salazón. La sal extrae el exceso de humedad y va ablandando gradualmente la estructura grasa. Si se usa poca sal o la pieza no reposa el tiempo suficiente, puede quedar densa y poco agradable al masticar.

Qué hacer si la manteca ha quedado dura

Si no tienes claro por qué tu manteca está dura, lo peor que puedes hacer es masticarla con la esperanza de que "se resuelva sola". En la mayoría de los casos, el motivo es una salazón insuficiente, y eso tiene solución: volver a salarla.

Para hacerlo, prepara una salmuera con agua, sal y especias, llévala a ebullición y déjala enfriar por completo. Vierte la salmuera fría sobre la manteca hasta cubrirla totalmente con el líquido, y déjala reposar en el frigorífico durante una o dos semanas más. Durante ese tiempo se irá empapando y adquirirá una textura mucho más blanda.

Cómo ablandar la manteca de cerdo en el microondas

Existe un práctico truco casero para ablandar la manteca usando el microondas a modo de "baño de vapor".

Corta la manteca en trozos medianos o tiras, frótalos generosamente con sal, ajo y especias. Para potenciar el ablandamiento, puedes añadir una o dos cucharadas de kétchup. Coloca la manteca en una bolsa apta para hornear, cierra bien los extremos y haz dos o tres pequeños agujeros en la parte superior con un palillo para que el vapor pueda escapar.

Pon la bolsa dentro de un recipiente apto para microondas. Selecciona una potencia de entre 800 y 850 vatios y programa entre 6 y 10 minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, deja que la manteca se enfríe a temperatura ambiente sin sacarla de la bolsa, y después introdúcela en el frigorífico durante 2 o 3 horas, o incluso toda la noche.

Manteca salada dura: cómo transformarla y en qué platos usarla

Si el salado no es la causa del problema, la solución más rápida pasa por el tratamiento térmico. Corta la manteca en trozos pequeños y ponlos en una sartén a fuego lento. La grasa irá fundiéndose poco a poco y los trozos sólidos se convertirán en unos crujientes y aromáticos chicharrones. Puedes añadirlos a patatas fritas, gachas, tortitas de patata o huevos revueltos.

Además, la grasa fundida que se obtiene en el proceso es ideal para cocinar toda clase de platos.

Otro método sencillo consiste en congelar la pieza. Mete el trozo de manteca en el congelador durante varias horas para que se endurezca bien. Luego córtalo en lonchas lo más finas posible: cuanto más delgadas sean, más fácil resultará masticarlas. Es una técnica muy utilizada entre los aficionados a los embutidos y aperitivos tradicionales.

Y por último, la opción más sabrosa de todas: preparar una pasta untable. Para ello, trocea la manteca y pásala por la picadora de carne o la batidora. Después, añade ajo, hierbas aromáticas y un poco de pimienta negra. Si lo deseas, puedes incorporar también un poco de mantequilla blanda.

El resultado es una pasta fragante y cremosa, perfecta para untar sobre pan o rebanadas tostadas.

La manteca dura también triunfa en platos calientes

La manteca de cerdo dura es un ingrediente estupendo para elaboraciones calientes: se puede incorporar a sopas, guisos, estofados o borscht. Con una cocción lenta y prolongada se ablanda por completo y aporta al plato un sabor más profundo y reconfortante.

Así que, aunque tu manteca haya quedado dura, eso no es razón para deshacerte de ella. Con el enfoque adecuado, se transforma fácilmente en un ingrediente delicioso y versátil para todo tipo de preparaciones culinarias.

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