Lo que no deberías cultivar en tu jardín: los jardineros señalan 5 plantas

Plantas que los jardineros expertos evitan cultivar

Aunque cada jardinero tiene sus propias preferencias, hay ciertas plantas muy populares que, según los profesionales, no cumplen con las expectativas. Las hortensias y las rosas son conocidas por ser extremadamente exigentes y no siempre recompensan el esfuerzo con una floración espectacular.

Hortensias

Las hortensias conquistan a primera vista gracias a sus enormes flores, su aspecto romántico y su paleta de colores impresionante. Sin embargo, la experta en jardinería Diana Cuti asegura que son una de sus plantas menos favoritas para cultivar.

Según Cuti, las hortensias con frecuencia no llegan a florecer y resultan tremendamente difíciles de cuidar de forma adecuada.

«Lucen preciosas en las fotografías, pero crear un jardín mágico con hortensias en la vida real parece más un cuento de hadas que una realidad», afirmó.

Si te atraen las flores grandes y vistosas, la experta recomienda comenzar con algo más accesible, como las peonías. Pueden tardar cerca de un año en asentarse, pero una vez establecidas son conocidas por florecer de forma generosa y abundante.

Rosales

Cuti también reconoce que cultivar rosas es otra de sus experiencias menos satisfactorias. No solo demandan cuidados constantes —podas periódicas y abonado regular para crecer bien— sino que su mantenimiento puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza.

Los rosales suponen un reto especialmente importante para familias con niños pequeños, ya que sus espinas obligan a utilizar ropa protectora durante la poda y representan un peligro evidente en el jardín.

Si aun así deseas tener rosas pero convives con niños pequeños o mascotas, la experta sugiere optar por una rosa trepadora sin espinas en lugar de un rosal arbustivo tradicional.

Ranúnculos

Otra flor de aspecto delicado pero carácter caprichoso es el ranúnculo. Sus elevadas exigencias de mantenimiento la han colocado directamente en la lista negra de Cuti.

«Estas flores requieren demasiado cuidado, tiempo y atención para llegar a florecer», explica la jardinera.

Los ranúnculos necesitan temperaturas bajas para brotar, deben germinarse previamente en interior para garantizar su supervivencia al trasplantarlos al suelo, y además son muy vulnerables a la podredumbre de las raíces. Un trío de inconvenientes que pocos jardineros están dispuestos a gestionar.

Calabacines

El calabacín suele ser la elección favorita de quienes se inician en el cultivo de hortalizas, pero Cuti admite que no soporta cultivarlo precisamente por su producción desbordante.

«Incluso una sola planta de calabacín produce tanta cosecha que normalmente acabo dándole el excedente a las gallinas», confiesa.

Si eres un auténtico apasionado del calabacín, adelante con su cultivo. Pero si prefieres comerlo de vez en cuando en lugar de convertirlo en el protagonista absoluto de cada verano, quizás sea mejor prescindir de él en tu huerto.

Hierba de la pampa

La hierba de la pampa se ha puesto de moda en los últimos años gracias a su estética decorativa y actualmente es una incorporación muy demandada en jardines domésticos. Sin embargo, el experto en diseño de paisajes Brian Clayton confiesa que es la planta que menos disfruta cultivando.

Aunque puede ser económica y crecer rápidamente ocupando grandes espacios, con la llegada de octubre se convierte en un verdadero problema: se seca, deja manchas amarillas antiestéticas y exige ser cortada hasta la base para eliminar los restos. Un esfuerzo considerable que muchos jardineros no anticipan al plantarla.

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