Nunca retires la membrana blanca de la naranja: es más saludable de lo que imaginas

Lo que debes saber sobre la membrana blanca de las naranjas

La mayoría de nosotros la arrancamos sin pensarlo dos veces y la tiramos a la basura. Sin embargo, esa capa blanca y esponjosa que recubre la naranja esconde una cantidad sorprendente de propiedades beneficiosas para el organismo.

Esta parte del fruto, que mucha gente descarta por instinto, concentra compuestos vegetales únicos capaces de favorecer tanto la salud cardiovascular como el sistema digestivo.

¿Qué es exactamente el albedo?

Esa capa blanca recibe el nombre de albedo. Se trata del tejido esponjoso que se encuentra justo debajo de la piel naranja exterior, y constituye aproximadamente el 25% del total del fruto. Su composición está dominada por fibras como la celulosa y la pectina.

No es exclusivo de las naranjas. Limones, limas, pomelos y grapefruits también lo contienen en cantidades considerables. Lo llamativo es que, en algunos nutrientes concretos, el albedo supera incluso a la propia pulpa.

Beneficios sorprendentes que probablemente desconocías

Una fuente extraordinaria de fibra

El albedo de la naranja destaca especialmente por su elevado contenido en fibra, tanto soluble como insoluble, lo que lo convierte en un aliado natural para el intestino y el corazón.

  • La fibra insoluble aumenta el volumen de las heces y favorece un tránsito intestinal regular y sin interrupciones.
  • La fibra soluble se une al colesterol en el tubo digestivo y contribuye a su eliminación, ayudando así a reducir sus niveles en sangre.
  • Además, esta fibra soluble forma una sustancia gelatinosa que ralentiza la digestión y la absorción de glucosa, lo que puede prevenir los picos de azúcar en sangre después de comer.

La pectina, uno de sus componentes estrella, atrae agua dentro del tracto digestivo y genera ese gel protector en el intestino que tanto beneficia la microbiota.

Antioxidantes de gran potencia

El albedo es rico en flavonoides como la hesperidina y en carotenoides como el betacaroteno. Los flavonoides cítricos destacan por su potente acción antioxidante y antiinflamatoria.

La hesperidina, en particular, contribuye a mantener la salud vascular, apoya el correcto funcionamiento de los vasos sanguíneos y reduce la inflamación. Por su parte, un mayor consumo de betacaroteno se asocia con la protección frente a diversas enfermedades crónicas.

Vitamina C y otros micronutrientes esenciales

La vitamina C presente en el albedo actúa como un poderoso antioxidante celular, protegiendo los tejidos del daño oxidativo. Resulta también indispensable para la síntesis de colágeno, el correcto funcionamiento del sistema inmunitario y numerosos procesos metabólicos vitales.

Además, la membrana blanca aporta pequeñas cantidades de otros micronutrientes, entre ellos el potasio, un mineral directamente implicado en la regulación de la presión arterial.

Inconvenientes que conviene tener en cuenta

No todo son ventajas. El albedo tiene un sabor marcadamente amargo que resulta especialmente perceptible cuando se consume junto con la dulce pulpa de la naranja, lo que a muchas personas les resulta desagradable.

Existe también un riesgo añadido relacionado con los pesticidas y fungicidas que se aplican habitualmente a los cítricos para protegerlos de plagas y enfermedades. Estos residuos tienden a acumularse en la corteza y en las capas exteriores del fruto, no en la pulpa interior, por lo que conviene lavar muy bien la naranja antes de consumir esta parte.

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