Un neurólogo advierte sobre el riesgo de insomnio al usar dispositivos de seguimiento del sueño

La obsesión con los rastreadores de sueño puede volverse en tu contra

Dejarse llevar por la moda de los gadgets inteligentes para monitorizar el sueño podría acabar provocando insomnio crónico. Así lo advierte la neuróloga María Lavrenova en declaraciones a Life.ru.

Según la especialista, hay usuarios que, en su afán por conseguir un descanso óptimo, depositan una confianza excesiva en los datos que les ofrece la aplicación. El resultado es que terminan prestando más atención a las gráficas de la pantalla que a las propias señales de su cuerpo.

Qué es la ortosomnia y por qué preocupa a los especialistas

Esa búsqueda compulsiva del sueño perfecto a través de los rastreadores tiene nombre propio: ortosomnia. La doctora explica que quien la padece siente ansiedad antes de dormirse, se despierta varias veces durante la noche y arrastra fatiga y falta de concentración a lo largo del día.

El monitoreo constante de los indicadores y el miedo a no alcanzar los estándares ideales impiden que el sistema nervioso se relaje, lo que deteriora progresivamente la calidad del descanso. Además, con tal de conseguir resultados impecables en la aplicación, algunas personas permanecen en la cama más tiempo del necesario. Eso desajusta el reloj biológico y agrava los síntomas.

También tienen un lado positivo

La experta matiza que, en la mayoría de los casos, los relojes y anillos inteligentes resultan beneficiosos. Motivan a las personas a mantener rutinas de sueño más regulares y les dan una sensación real de control sobre su salud.

«Las investigaciones indican que el uso de estos dispositivos puede mejorar subjetivamente la percepción de la calidad del sueño, al incrementar la sensación de control sobre el propio bienestar», señaló Lavrenova.

Cuándo los rastreadores generan el efecto contrario

Sin embargo, en personas con tendencia a la ansiedad, estos dispositivos pueden producir el efecto opuesto y convertirse en una fuente de estrés adicional. En esos casos, la especialista recomienda consultar con un médico sin demora. La ayuda profesional también resulta imprescindible cuando los problemas de sueño se presentan de forma habitual y afectan negativamente a la calidad de vida.

Los gadgets detectan alteraciones, pero no diagnostican

La neuróloga aclara que, en el ámbito médico, los datos procedentes de estos populares dispositivos sirven únicamente para identificar posibles alteraciones del sueño, pero no se emplean para establecer un diagnóstico. Cuando los especialistas en somnología y neurología evalúan a un paciente, recogen su historial clínico completo y recurren a métodos objetivos como la polisomnografía.

El tratamiento de referencia para el insomnio crónico

La terapia cognitivo-conductual está considerada el tratamiento principal para el insomnio crónico, tal y como señala Lavrenova. Este enfoque aborda directamente las causas del problema.

«Este método ayuda a modificar actitudes y comportamientos, rompe el círculo vicioso de la ansiedad y normaliza los hábitos de sueño, sin que sea necesario recurrir obligatoriamente a la medicación», explicó la doctora.

La especialista puntualiza que los fármacos se reservan para aquellos casos en los que la psicoterapia no ha dado resultado o cuando el paciente necesita un apoyo temporal. En cualquier caso, incluso ante trastornos graves, respetar las normas de higiene del sueño sigue siendo fundamental, subrayó Lavrenova.

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