Cómo distinguir las alergias de las infecciones respiratorias agudas mediante un análisis de sangre, según el médico

Alergias o infección respiratoria: una confusión muy común en primavera

Los residentes de Moscú y la región moscovita ya pueden empezar a notar síntomas alérgicos, provocados por el polen que llega desde las zonas del sur. El problema es que muchos pacientes confunden estas reacciones alérgicas con infecciones respiratorias agudas, ya que los síntomas se parecen bastante. Sin embargo, existe una forma fiable de diferenciarlas: los análisis de sangre.

Así lo explicó Ekaterina Andreeva, alergóloga e inmunóloga de la clínica «Bud Zdorov» del bulevar Súshchevski.

Qué revelan los análisis de sangre

Según la especialista, en los resultados de las pruebas de los pacientes puede detectarse eosinofilia, es decir, un aumento en el nivel de eosinófilos en sangre, esputo o secreción nasal por encima del límite normal.

En un adulto sano, el contenido relativo de eosinófilos oscila entre el 1 % y el 5 % del total de glóbulos blancos, mientras que en términos absolutos se sitúa entre 0,02 y 0,5 × 10⁹/L. Cuando estos valores se superan, puede ser una señal de alerta alérgica.

Además, la médica señala que también puede observarse una elevación de los niveles totales de IgE, así como de IgE específica frente a distintos alérgenos en sangre.

Señales que permiten diferenciarlas sin necesidad de pruebas

Aunque los análisis clínicos son la herramienta más precisa, también existen ciertos indicios que pueden orientarnos antes de acudir al laboratorio.

  • La fiebre y el dolor de garganta son síntomas mucho más frecuentes en las infecciones respiratorias virales que en las alergias.
  • El color de la secreción nasal es un indicador clave: en las alergias, el moco siempre es transparente y acuoso, mientras que en las infecciones respiratorias va cambiando de color a medida que avanza la enfermedad.

Cuándo sospechar que no es una alergia

La especialista concluye que la presencia de secreción nasal u ocular de color verde, amarillo, marrón o rojizo debería hacernos pensar que no estamos ante una alergia. Lo mismo ocurre cuando aparece fiebre o síntomas adicionales como erupciones con picor.

En esos casos, es muy probable que se trate de otra patología y conviene consultar con un médico para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

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