Le preguntaron a un dentista si hay que extraer las muelas del juicio: la respuesta me sorprendió

¿Qué dice un dentista sobre extraer las muelas del juicio?

Un odontólogo explicó con detalle en qué situaciones es realmente necesario extraer las muelas del juicio y en cuáles se pueden conservar sin problema. La respuesta no es tan sencilla como mucha gente cree.

Qué son las muelas del juicio y por qué generan tantas dudas

Las muelas del juicio, conocidas en odontología como terceros molares u octavos dientes, son las últimas piezas dentales en aparecer. Reciben ese nombre precisamente porque suelen emerger en la edad adulta. A lo largo de la evolución, su utilidad ha ido disminuyendo progresivamente.

Además, estas piezas con frecuencia brotan en posiciones incorrectas y provocan dolor. Por eso, los dientes más próximos al tercer molar suelen ser los más afectados por problemas dentales.

¿Es obligatorio extraer las muelas del juicio?

Muchos pacientes piensan que lo más sensato es extraerlas cuanto antes, para evitar complicaciones futuras. Sin embargo, determinar si es necesaria la extracción sin una consulta médica es prácticamente imposible. La automedicación o las decisiones tomadas sin asesoramiento especializado no son recomendables en absoluto.

El dentista señala que cada persona debería contar con su propio ortodoncista que supervise su mordida. Esto no implica necesariamente llevar brackets o alineadores, pero sí estar registrado con un especialista de confianza.

El odontólogo general puede detectar una mordida deficiente y derivar al paciente al ortodoncista adecuado. Es precisamente ese especialista quien controla el crecimiento dental, algo fundamental, ya que el tamaño de la mandíbula determina si las muelas del juicio deben extraerse o pueden quedarse.

El momento ideal para la extracción

El momento óptimo para retirar estas muelas es cuando todavía están en fase embrionaria dentro del hueso y aún no tienen raíces formadas. En ese caso, se realiza una pequeña incisión para extraer lo que sería una semilla diminuta: el futuro molar. La recuperación tras esta intervención suele ser excelente y sin complicaciones.

Por eso los dentistas aconsejan actuar en esa etapa temprana. Una vez que las raíces están completamente desarrolladas, la extracción conlleva riesgos mayores, como lesionar el paquete neurovascular que se encuentra bajo el diente. En ese escenario, el paciente puede experimentar entumecimiento en parte de la lengua o en la mitad del rostro.

Por qué las mandíbulas modernas son más pequeñas

Actualmente la mayoría de las personas tienen mandíbulas más reducidas, y esto está directamente relacionado con la alimentación contemporánea. Cuando la mandíbula trabaja menos, se desarrolla con menor intensidad. Hemos dejado de masticar alimentos duros como zanahorias o manzanas con la misma frecuencia que antes, y genéticamente esa tendencia hacia mandíbulas más pequeñas se ha transmitido a las generaciones siguientes.

Los huesos mandibulares de la mayoría de las personas actuales están menos desarrollados que los de sus bisabuelos, quienes se alimentaban habitualmente de alimentos duros y fibrosos. Esta es la razón de fondo por la que las muelas del juicio ya no encajan bien en la mandíbula moderna y, en ocasiones, desplazan otras piezas dentales.

¿Tiene sentido extraerlas si no duelen ni molestan?

Cuando las muelas del juicio encajan correctamente en la mandíbula, emergen de forma alineada y no desplazan el resto de los dientes, los especialistas simplemente realizan un seguimiento para verificar que han brotado bien. A veces pueden salir de manera uniforme pero con la encía sin terminar de cubrir el diente, formando lo que se conoce como una «capucha» de tejido gingival.

Si resulta imposible eliminar esa capucha o dar forma correcta a la encía, lo más conveniente es extraer la muela. De lo contrario, se acumulan restos de comida constantemente bajo ese tejido, provocando inflamaciones frecuentes y sangrado de encías. Cuando no existe ninguno de estos problemas, la muela puede conservarse sin inconveniente.

¿Y si duele mientras está creciendo?

El especialista también respondió a la pregunta de si tiene sentido extraer una muela del juicio que crece correctamente pero causa molestias durante el proceso. Si el ortodoncista confirma que la muela encaja perfectamente en la mandíbula, cumplirá su función masticatoria y será accesible para una higiene adecuada, entonces merece la pena aguantar las molestias temporales del brote y conservarla.

Sin embargo, si el ortodoncista determina que no hay espacio suficiente en la mandíbula para esa pieza, no tiene ningún sentido soportar el dolor, recurrir a analgésicos y esperar a que termine de brotar. En ese caso, lo más inteligente es proceder a la extracción cuanto antes.

Cuándo la muela del juicio puede dañar los dientes vecinos

Existe otra señal clara de que es necesaria la extracción: cuando el molar está retenido y se sitúa horizontalmente, orientado hacia los demás dientes. En esa posición supone un riesgo serio para el séptimo diente adyacente, que podría perderse.

Una muela del juicio retenida puede apoyar su corona, recubierta de esmalte, directamente contra las raíces del séptimo diente. Las raíces están compuestas por un tejido considerablemente más blando que el esmalte dental. La presión continua puede provocar la reabsorción radicular de los dientes vecinos, lo que en el peor de los casos obliga a extraer simultáneamente tanto el séptimo como el octavo diente.

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