Cómo limpiar los depósitos en las paredes del cajón detergente de la lavadora: método sencillo para eliminar la suciedad acumulada

El problema que se esconde en el cajón de tu lavadora

Con el paso del tiempo, las paredes del cajón dosificador de la lavadora acumulan una cantidad sorprendente de suciedad. Los restos de detergente y suavizante se combinan con las sales minerales del agua del grifo, formando una capa compacta y difícil de eliminar. Estos depósitos crean el ambiente perfecto para que proliferen hongos y bacterias, lo que afecta directamente a la calidad del lavado y es una de las principales causas de ese olor rancio tan desagradable que a veces desprende la ropa recién lavada.

La buena noticia es que puedes acabar con este problema usando productos económicos que probablemente ya tienes guardados en el armario de la cocina.

Cómo retirar el cajón correctamente antes de limpiarlo

Antes de ponerte manos a la obra, es fundamental extraer el cajón con cuidado. Generalmente basta con presionar el clip de plástico central, que suele estar marcado con un color o indicador visual, y tirar suavemente hacia ti. Si el cajón ofrece resistencia, no fuerces nunca la pieza. Lo más recomendable en ese caso es consultar el manual de instrucciones del electrodoméstico, donde se explica paso a paso cómo desmontarlo sin riesgo de dañarlo.

El método en dos fases que marca la diferencia

El verdadero secreto de una limpieza realmente eficaz está en actuar sobre la suciedad en dos etapas distintas. Cada una ataca un tipo diferente de depósito, y juntas consiguen resultados que ningún producto aislado lograría por sí solo.

Primera fase: ácido cítrico contra la cal y los residuos endurecidos

Prepara un recipiente hondo con agua muy caliente y disuelve en él varias cucharadas soperas generosas de ácido cítrico. Sumerge el cajón inmediatamente en esta solución. Enseguida comenzará una reacción efervescente que descompone la cal acumulada y los residuos químicos endurecidos que se han ido solidificando con el tiempo.

Espera a que el burbujeo cese por completo antes de pasar a la siguiente etapa. Esa señal indica que el ácido ha terminado su trabajo sobre los depósitos minerales.

Segunda fase: sosa cristalizada para la grasa y la desinfección

Retira el cajón del primer recipiente y sumérgelo ahora en una nueva solución preparada con agua hirviendo y varias cucharadas de sosa cristalizada. Mientras el ácido cítrico se encargó de los depósitos duros y calcáreos, esta solución alcalina ataca eficazmente los residuos pegajosos del suavizante y desinfecta toda la superficie en profundidad.

Deja el cajón en remojo durante varias horas para que incluso las capas más gruesas y antiguas de suciedad se ablanden completamente. Tras ese tiempo, toda la mugre habrá perdido firmeza y será muy fácil de eliminar.

El toque final para dejarlo como nuevo

Una vez terminado el remojo, aclara el cajón bajo el chorro de agua corriente. Si quedan restos en los rincones más difíciles de acceder, un cepillo de dientes viejo resolverá el problema en segundos. Gracias al ablandamiento previo, cualquier residuo restante saldrá sin apenas esfuerzo.

Antes de volver a colocar el cajón en su sitio, aprovecha para pasar un paño húmedo por el hueco interior de la lavadora donde se aloja el cajón. Esa zona tiende a acumular moho con facilidad y a menudo pasa desapercibida durante la limpieza habitual. Con este pequeño gesto extra, la limpieza quedará verdaderamente completa.

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